El temor y
pánico por la propagación afecta negativamente la economía: las cancelaciones
de viajes y eventos, las restricciones al movimiento de personas (turistas y
viajes empresariales), la limitación del movimiento de mercancía y trabajo, las
ventas y compras al extranjero, en especial en las islas que dependemos del
comercio internacional para abastecernos. Ante el temor las personas evitan
actividades que lo expone en riesgo, como ir a restaurantes, a cines, usar el
transporte, quedarse en hoteles, ir a tiendas y escuelas, sintiendo el impacto
en el comercio. Ya los mercados financieros sienten el efecto de la crisis de
salud que se han visto afectadas. También se limita la cadena de suministros
que hacen las empresas para fabricar bienes, se limitan o buscan otras
alternativas. De no encontrar sustituto se suspende operaciones o se retrasa la
reanudación de la producción y la venta de bienes generan problemas de flujo de
dinero.

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